miércoles, 26 de octubre de 2011

Zapatero hipoteca a España para las próximas tres décadas

El Tesoro cada vez paga más por colocar sus emisiones; casi el 60% de la deuda tiene un vencimiento superior a los 10 años.

España seguirá pagando durante muchos años los dispendios del actual Gobierno. Puede que el nuevo Ejecutivo que salga de las elecciones del próximo 20-N imponga un duro plan de recortes. Incluso es posible que se acometan las reformas estructurales que permitan crecer la economía nacional y que esta mejoría también se refleje en la recaudación de los impuestos.
Pero incluso si logra llegar a este panorama idílico, el Tesoro deberá mantener las obligaciones a las que se ha comprometido el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Y esto no desaparecerá en unos meses: el 60% de la deuda española en circulación tiene un plazo de vencimiento superior a los 10 años. De hecho, este tipo de deuda ha crecido con fuerza desde que el actual presidente llegó a La Moncloa.
Las obligaciones
Básicamente, la deuda del Estado se divide en tres tipos de instrumentos. Por un lado están las Letras del Tesoro, que se emiten a 3-6-12 y 18 meses. Es un tipo de activo que se utiliza para financiarse a muy corto plazo, normalmente por necesidades de caja. A más largo plazo están los bonos (3 y 5 años) y las obligaciones (hasta 30 años de plazo).
Pues bien, desde 2007, cuando se inició la crisis financiera, la deuda española viva a muy largo plazo (por encima de 10 años) ha pasado de 213.000 millones a más de 334.000 (un 56% más). Esto no quiere decir que toda ella se vaya a pagar a partir de 2020, puesto que parte de esas obligaciones se emitieron hace varios lustros e irán venciendo en esta década, pero sí que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha aumentado en 120.000 millones este tipo de instrumentos.
Esta cantidad (más lo que ya viniera de atrás y que todavía no ha vencido) deberá ser desembolsada no por el próximo Ejecutivo o por los contribuyentes actuales, sino por aquellos que paguen impuestos en la década de los 20 y los 30. Es una hipoteca que los jóvenes españoles tendrán que ir pagando año a año, quieran o no quieran.
Además, no sólo la cantidad ha aumentado, también lo ha hecho el interés que habrá que abonar por esta deuda. Así, aunque los tipos de interés oficiales han bajado de forma constante desde 2007 (del 4.25% al 1% en el que estuvieron dos años a partir de 2009 y al 1,5% de la actualidad), el coste para el Estado español no ha hecho más que crecer.
De esta manera, el tipo medio para las obligaciones era del 4,56% en 2009 y ya es del 4,65% en este momento. Puede parecer una subida pequeña, pero hay que tener en cuenta que en la deuda a largo plazo están presentes emisiones realizadas en períodos de tiempo muy alejados. Así, el tipo medio había estado descendiendo desde el 11,45% de 1992 al 4,56% de hace dos años. Sin embargo, desde entonces ha comenzado a crecer. Incluso aunque se van amortizando emisiones realizadas en años muy malos (los ochenta y los noventa), cuando los tipos estaban por encima del 10%, el interés medio de la deuda viva no está bajando desde hace dos años. Vamos, que la hipoteca no será barata.
Esto puede verse con claridad si atendemos a las dos últimas subastas de obligaciones a 30 años. Mientras que en noviembre de 2010 el tipo marginal fue del 5,498%, en mayo de este año, apenas seis meses después, se elevó hasta el 6,011: más de medio punto superior. Este interés tendrá que ser abonado durante los próximos treinta años por el Tesoro español. Es una herencia muy pesada y que tardará mucho en desaparecer.
La subasta del martes
Este martes el Tesoro español volvía a enfrentarse con los inversores internacionales. La emisión de letras a 3 y 6 meses se saldó con un éxito muy relativo: por un lado, el discurso oficial es que se ha logrado colocar la cantidad deseada, con una demanda que superó con creces el objetivo de colocación de 3.500 millones.
Por otro, el interés que se ha tenido que ofrecer a los inversores ha sido de nuevo más alto que en la última subasta de este tipo de activos. Mientras que en septiembre se colocaron las letras a tres meses al 1,749% y las de seis meses al 2,730%, ahora los rendimientos ofrecidos han sido del 2,35% y del 3,34%. Es decir, devolver esos 3.500 millones le costará mucho más al Estado español.
Habrá quien piense que tampoco la cantidad es demasiado elevada y que al ser la deuda a corto plazo, un incremento del 1% no desequilibrará las cuentas públicas. El problema no es sólo que esto supondrá una buena millonada para el Tesoro, sino que se suma a una tendencia creciente. Ésta no ha sido la primera subida del año ni será, seguramente la última. Con cada emisión que pasa, la Hacienda española se ve obligada a subir el interés que ofrece para colocar su deuda. La prima de riesgo (un indicador bastante fiable de cómo ve el mercado la solvencia de un país) tocaba ayer los 346 puntos y se ha instalado definitivamente por encima de la barrera de los 300 puntos

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